La Influencia de los Medios de Comunicación: Verdades, Medias Verdades y Mentiras

a) Antecedentes
Desde hace algunos años se acepta en Honduras la idea que los medios de comunicación son los únicos valores de intermediación entre las personas y la realidad. De allí su papel relevante, reconocido por unos y por otros. Con lo que se acepta por una parte la relativa impermeabilidad y dificultad de los seres humanos para acceder al conocimiento de la realidad por sus propios recursos; y por la otra, se plantea la necesidad de una intermediación irremediable en manos de los medios de comunicación que, por este medio —y desde su propia agenda— terminan imponiendo la agenda suya a las personas y a la agenda del sistema.

Esta consideración, bastante estudiada en los Estados Unidos, se ha traslado a Honduras con efectos muy negativos. Se ha concluido sin análisis y consideración alguna, que los medios son influyentes —y no hay duda de que lo son— en una proporción que nadie ha podido demostrar, por lo que en consecuencia, como sucede en sociedades en transición como la nuestra, todo lo que pasa, especialmente lo malo, es de su exclusiva responsabilidad. Tal acusación, como es natural, ha llenado de perplejidad a la mayoría de los dueños de medios de comunicación, especialmente a los que se concentran en la Asociación de Medios y otras organizaciones locales de carácter gremial, que no terminan por aceptar el tamaño de una supuesta influencia que en ningún momento han usado, ni para mejorar el país, ni mucho menos para proteger sus intereses particulares. Y tampoco asumen —porque no tienen medidas para ello—, la totalidad de la responsabilidad de la actitud de la población para asumir los datos de la realidad, para entender las propuestas de los políticos y para establecer una agenda basada en sus intereses, exclusivamente. El análisis que sigue, es un esfuerzo para estudiar la influencia de los medios de comunicación colectivos, especialmente antes, durante y después de la crisis ocasionada por la suspensión de Manuel Zelaya Rosales de la titularidad del Poder Ejecutivo. El que nos centremos en estos hechos, no está dictado sólo por la relevancia de los mismos, sino porque además, parece que en el fondo del problema que estudiaremos está el interés del sistema público por imponer una agenda a la población en dirección a sus intereses específicos; asimismo la resistencia de la mayoría de los medios de comunicación privados del país para integrarse a la estrategia comunicacional del gobierno y, posiblemente lo más importante, la incapacidad de los medios de comunicación privados para crear en la imaginación popular, en la capacidad de juicio crítico de los usuarios de sus servicios, un contrapeso para resistir la manipulación que el sistema público estableció con mucho éxito, provocando al final, la inestabilidad política, emocional y cultural que estamos observando actualmente.

b) Los medios en la creación de la agenda pública

Ha sido motivo de discusión y análisis, por sociólogos, analistas críticos y diferentes estudiosos del comportamiento humano, la influencia que ejercen los medios de comunicación en las masas; su nivel de penetración y hasta dónde pueden orientar o desorientar, según sea el caso, a la población. Sin importar hasta dónde pueda llegar su influencia —misma que tenemos que verificar en otro momento porque necesitamos crear mecanismos de evaluación para conocerla y saber usarla—, lo cierto es que sí inciden en el comportamiento de las masas; y por lo tanto determinan, en gran medida, el curso de los acontecimientos.

A continuación se expondrá la relación existente entre la agenda pública y la agenda mediática, y cómo el individuo termina siendo orientado hacia el área de influencia que los medios le señalan. Sean éstos de carácter privado o los creados por el sector público para lograr sus finalidades.

c) Agenda pública o de población

Se entiende por agenda “los temas que han de tratarse en una junta o de las actividades sucesivas que han de ejecutarse”, entendiendo que, en principio, es una lista de temas a tratar o actividades a realizar.

La agenda pública o de población es aquella que está conformada por todos los temas de interés nacional que inciden en la calidad de vida de la población. Los temas abordados, en orden de importancia, versan sobre aspectos vitales de la convivencia nacional: salud, educación, seguridad ciudadana, etc. La agenda pública representa y contiene, entonces, los intereses vitales del público; esto implica que no está condicionada a intereses particulares de ningún tipo. La agenda pública en su conjunto debe representar la verdad percibida colectivamente por la sociedad, e incluye un Plan de Nación que contenga el desarrollo integral del país, sus habitantes y los deseos, ansiedades y aspiraciones íntimas de la totalidad de los hondureños en nuestro caso. La agenda pública o de población no es —como podrían pensar algunas personas poco preparadas que por ello fácilmente caen en la emboscada del engaño— similar, idéntica o coincidente con la agenda gubernamental. El gobierno maneja una agenda mediática que representa sus intereses, que en la mayoría de los casos no coinciden con los verdaderos intereses de la población. Conviene para efecto de aclarar las cosas, reconocer que el gobierno tiene una lista de temas que busca que respalden los electores o la mayoría de la población, en un orden de prioridades que va cambiando de administración en administración; y provoca un grado de incitación para que la población se involucre y respalde las iniciativas del gobierno para mejorar las cosas, enmendar la situación o cambiar totalmente el sistema jurídico, político y económico del país. Para efectos de apreciar mejor lo que queda dicho anteriormente, podemos recordar que el término Nueva Agenda lo introduce Carlos Flores en la vida política del país. El gobierno de Maduro obliga, por el uso de los medios de comunicación leales y que coinciden con sus visiones, a que la población acepte que el primer asunto, el más importante de tal agenda suya, es el tema de la inseguridad, el combate a las maras. Para el gobierno de Zelaya, el asunto de las maras desaparece de la agenda pública y es sustituido por los obstáculos que los grupos de poder crean para el funcionamiento del gobierno; la incapacidad de éste para cumplir con sus deberes con los necesitados y el desarrollo en la mente de los más pobres y excluidos del país, de que si cambia el gobierno, si se modifica la Constitución, ellos tendrán una nueva oportunidad de ser felices en la Tierra.

d) Agenda mediática

Agenda mediática es aquella que está conformada por los temas tratados por los medios de comunicación cotidianamente. Es decir, es el contenido de las noticias, elaborado mediante criterios, análisis e intereses definidos, con la intención de informar al público sobre los acontecimientos diarios, nacionales e internacionales; incluye el orden prioritario de los mismos y la repetición de aquellos sucesos que se consideran más útiles para los fines de los medios y que impactan en las condiciones de vida de la colectividad. Afectan el modelo de sociedad ordenada que puedan llegar a manejar los líderes de los medios de comunicación colectivos o amenazan los intereses individuales o grupales de los dueños de medios de comunicación e incluso de los periodistas que trabajan en los mismos. Una lectura de los periódicos hondureños, nos puede permitir fácilmente conocer algunas cosas: muchas coincidencias en los temas, similitud en el énfasis temático e incluso, en la composición general de los elementos de la oferta informativa de los medios. Y finalmente una característica que, desde ahora es el tema central de este estudio: la falta de interés en profundizar sobre los temas, en la ignorancia sobre la necesidad de proponer un conjunto de valores que obliguen al sistema público, a los partidos, los grupos gremiales y a los ciudadanos, con respecto a la preservación de la democracia, la vigilancia y control del gobierno, la investigación del comportamiento de las autoridades y la defensa de los intereses de la colectividad cuando éstos entran en contradicción con los intereses particulares o con los del gobierno. Finalmente, y sólo con el ánimo de facilitar la comprensión de lo que estamos tratando, hay que decir que la agenda temática de los periódicos, de las cadenas de radio y televisión, normalmente está compuesta en orden de prioridad por lo lúdico (deportes, espectáculos musicales, información cinematográfica, modas y nuevos productos en el mercado), el comportamiento de los delincuentes o antisociales, las declaraciones de los políticos, la opinión de los gobernantes locales o nacionales, informes numéricos del avance de los actos delictivos y, en muy limitada expresión, información sobre los aportes que signifiquen los cambios positivos que experimenta la vida del pueblo en general. Este modelo de agenda mediática, fácilmente identificable en los medios indicados, parece que se repite por parte de los medios regionales o locales.

e) Estableciendo la agenda

La agenda mediática juega un papel fundamental en la vida de las sociedades. Informar y formar opinión es uno de sus cometidos. Para estudiar el papel que la agenda mediática tiene en la sociedad se ha elaborado la teoría del establecimiento de la agenda —agenda setting, en inglés—, que estudia el fenómeno de los medios de comunicación y su influencia en el público.

“La teoría de la agenda setting postula que los medios de comunicación de masas tienen una gran influencia sobre el público al determinar qué historias poseen interés informativo y cuánto espacio e importancia se les da. El punto central de esta teoría es la capacidad de los mass media para graduar la importancia de la información que se va a difundir, dándole un orden de prioridad para obtener mayor audiencia, mayor impacto y una determinada conciencia sobre la noticia. Del mismo modo, deciden qué temas excluir de la agenda.

Más claramente, la teoría del establecimiento de la agenda dice que la agenda mediática, conformada por las noticias que difunden los medios informativos cotidianamente y a las que confieren mayor o menor relevancia, influye en la agenda del público. Es decir, que los temas que son relevantes para los medios se convierten en temas importantes para el público” (1). Esto implica que el público terminará sustituyendo la agenda pública por la agenda mediática; es decir, que habrá modificado sus intereses y no necesariamente para su beneficio.

f) Agenda pública versus agenda mediática

Obviamente, primero debe conformarse la agenda pública o de población (se recalca que no es la agenda pública gubernamental, que resulta siendo una agenda mediática más), que como ya se planteó, está determinada por los temas de actualidad, en orden de importancia, que inciden en la vida nacional y los cuales deberán ser tratados con la mayor honestidad y soltura posibles, tomando en cuenta los intereses, a favor de la vida, el bienestar y la felicidad, de las grandes mayorías.

Pero, la agenda pública, ya modificada, estará sujeta a intereses políticos y económicos, ya que el desenvolvimiento de la vida social responde a esquemas de explotación basados en la propiedad privada particular o estatal. “En casi todos los temas del repertorio público, los ciudadanos se las ven con una realidad de segunda mano, que viene estructurada por las informaciones que dan los periodistas de esos hechos y situaciones” (2). Esto inevitablemente conduce a la manipulación, con intereses determinados, de la agenda pública, que terminará convirtiéndose, en gran medida, en la agenda mediática. En síntesis, la agenda mediática manipula la opinión del individuo, y éste no termina representando sus intereses, sino el que los medios de comunicación le han impuesto.

“La repetición de un tema un día y otro día es el más potente de todos los mensajes para que nos quede clara su importancia. En consecuencia, la agenda de los medios informativos se convierte, gradualmente, en la agenda pública. En otras palabras, los medios informativos establecen la agenda del público” (3). La repetición, la fijación de la noticia en la mente del público, ocasiona un desplazamiento y una sustitución de intereses de acuerdo al mensaje implícito en la noticia. “La agenda mediática influye en la agenda del público: son la demostración de una relación directa y funcional entre el contenido de la agenda mediática y la respuesta del público a dicha agenda” (4). Esto implica que se espera una respuesta inmediata, positiva, efectiva, del público. Ante el bombardeo de que es objeto, éste debe responder de acuerdo al interés generado en la noticia.

Así, la agenda mediática, mediante la repetición y el asedio, termina definiendo y estableciendo la agenda pública. “Los editores y directores informativos, con su selección día a día y su despliegue de informaciones, dirigen nuestra atención e influyen en nuestra percepción de cuáles son los temas más importantes del día. Esta capacidad para influir en la relevancia de las cuestiones del repertorio público es lo que se ha dado en llamar la fijación de la agenda por parte de los medios informativos” (5). Lo que conlleva a deducir que la agenda mediática determina, en forma significativa, los intereses y necesidades del público.

g) Los temas en el establecimiento de la agenda

Al fijar la agenda se decide en orden de importancia la temática. Así, los temas son tratados con mayor o menor cobertura dependiendo la importancia que se haya determinado, tomando en cuenta intereses sociales, políticos o económicos. Aunque hay que reconocer que el público no muestra una completa sumisión, y toma decisiones por sí mismo; pero, generalmente, es sobre temas ya definidos por la agenda mediática. Es raro e inusual que el público aborde por decisión propia temas que no hayan sido parte de la agenda mediática en el pasado o en el presente. Esta relación entre relevancia de los temas y las opiniones que se pueda tener de ellos, la plantea Bernard Cohen de la siguiente manera: “Los medios informativos a lo mejor no tienen éxito a la hora de decirle a la gente qué es lo que tiene que pensar (aunque esto es discutible), pero sí que lo tienen, y mucho, a la hora de decirle a sus audiencias sobre qué tienen que pensar” (6).

Aunque la necesidad de fijar los temas en la agenda está centrada en la elección que se debe hacer tomando en cuenta unos pocos asuntos por día, lo cierto es que la elección de los temas no es al azar y está determinada por intereses de cualquier índole que estén en el terreno de juego en el momento presente. Esto plantea que los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad con su auditorio a nivel ético; obviamente ellos informan “su verdad”, que a veces está reñida con la honestidad, por lo que siempre han sido cuestionados. “El establecimiento de la agenda dirige nuestra atención a las primeras etapas formativas de la opinión pública, cuando aparecen los temas y conectan por primera vez con la atención pública, una situación que confronta a los periodistas con una fuerte responsabilidad ética, a la hora de seleccionar con cuidado los temas de su agenda” (7).

La elección de los temas, por parte de la agenda mediática, es lo que determina los asuntos que se van a tratar a nivel social. Tema que no es tratado, sencillamente no existe en la vida nacional. Así lo plantea Leonard Pitts cuando dice que “en un mundo en el que los medios de comunicación establecen la agenda pública y dirigen el diálogo, aquellas cosas que los medios ignoran muy bien pudieran no existir” (8). Entonces, la agenda mediática es la que establece la temática nacional.

h) Nuestra imagen del mundo y los medios informativos

Walter Lippmann, quien es el padre intelectual de la idea que ahora se llama, para abreviar, agenda setting, propone la tesis que “los medios informativos, esas ventanas al inmenso mundo que queda más allá de nuestra experiencia directa, determinan los mapas cognitivos que nos hacemos de él. La opinión pública responde, no al entorno, sino a un pseudo-entorno construido con los medios informativos” (9). Eso nos indica que los medios informativos coadyuvan y orientan al público a ver la realidad de determinada manera.

“La agenda setting es una teoría sobre la transferencia de relevancia de las imágenes del mundo que dan los medios de comunicación a las imágenes de nuestra cabeza” (10). Esto significa que miramos el mundo a través del cristal de la agenda mediática. Recordemos los acertados versos del poeta, que a la letra dicen: “en este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”, terrible afirmación, pero es una contundente verdad. “El modo en que pensamos y hablamos de los temas de interés público se ve influido por las imágenes que de ellos nos presentan los medios de comunicación” (11).

La realidad: lo que es, lo que existe, tal como la concebimos, nos muestra el mundo de tal o cual forma. El nivel de conciencia que el individuo posea, le hará ver y crear una realidad determinada. Consecuentemente, su visión de mundo será más completa en la medida que tenga mayor capacidad para estudiar, analizar e interpretar, desde varias perspectivas: política, social, económica, religiosa, etc., el entorno que lo rodea. La toma de conciencia de la realidad es todo un proceso que está supeditado a la experiencia, a la formación intelectual, afectiva, religiosa, laboral… Asimismo, esa realidad se ve limitada cuando el individuo es víctima de la alienación de la conciencia; en donde se le presenta, se le moldea, se le impone, una forma de vida que justifica una específica visión de la realidad, ya sea religiosa, política, económica, etc.; o como si fuera algo normal la explotación, la injusticia, el hambre, y demás condiciones injustas producto de una mala distribución de la riqueza, pero que son la consecuencia de un inhumano sistema político y social que favorece a unos pocos y margina a las mayorías.

El sistema social, que siempre es un cúmulo de intereses políticos, económicos, sociales y religiosos, va a determinar de manera significativa la conciencia sobre la realidad. El mundo será lo que pensemos de él; la realidad objetiva será concebida, explicada e interpretada por el conglomerado de las ideas que se gestan en un constante fluir.

Los medios informativos, que impactan grandemente en la conciencia del público, cooperan a construir cierta visión de la realidad. Orientan, influyen, afianzan, censuran o apoyan aspectos de la realidad que determinan la calidad y el sistema de vida de la sociedad. “La información que suministran los medios informativos juega un papel central en la construcción de nuestras imágenes de la realidad. Y, además, lo que influye en esas imágenes es el conjunto total de la información que nos suministran” (12). En síntesis, los medios informan y al mismo tiempo forman opinión; su papel es vital en la apreciación que el individuo hace de la realidad.

i) Los intereses del público y los medios informativos

Los intereses del público están encaminados a brindar bienestar a todos los aspectos del vivir. Los medios de comunicación deben estar al servicio de la sociedad en la búsqueda de una mejor calidad de vida.

El individuo manifiesta una serie de necesidades de acuerdo al entorno que lo rodea y a las peculiaridades y la posición que ostenta en la sociedad. Así, las necesidades de un individuo serán diferentes a las de otro. Por lo tanto, los medios de comunicación tendrán una influencia específica en un individuo que se sienta relacionado o identificado con un tema tratado en el cual manifieste algún grado de necesidad, entonces se “ubica la influencia fundamental en el interior del individuo y estratifica el contenido mediático según la compatibilidad que tenga con las actitudes y opiniones preexistentes. Este punto de vista da por sentado que los individuos minimizan su exposición a la información que no apoya sus actitudes y opiniones y se exponen al máximo a la información que sí las apoya” (13). El individuo, al identificarse con un tema, es más susceptible a la manipulación mediática. Aquí es necesario destacar que el nivel de preparación intelectual juega un papel esencial en el análisis del entorno, y por lo tanto el individuo cuestionará la información recibida con mayor propiedad, por lo que se deduce que a menor preparación intelectual y menor capacidad analítica, mayor es el nivel de penetración y manipulación de la agenda mediática.

Hay que recordar también el carácter de orientación de los medios, unido a la necesidad de orientación del individuo; éste, generalmente, desconoce los temas y le son introducidos por los medios que, aparte de informarle, le brindan una perspectiva condicionada del tema en sí. No existe el medio que solamente se limite a informar, siempre emitirá una opinión sobre el tema tratado. Por lo que se deduce que los intereses del público no necesariamente coinciden con los intereses de la agenda mediática que, por lo general, responde a políticas y estructuras de poder que gobiernan la sociedad.

j) Conclusión

La agenda pública, que representa los caros intereses de la colectividad, está determinada por la agenda mediática, que es la información proporcionada por los medios de comunicación.

La agenda mediática ejerce una gran influencia en el individuo, a tal grado que lo informa, lo orienta, lo condicionada, a ver la realidad de determinada manera, de acuerdo a sus intereses. La influencia mediática se da con mayor efectividad en la medida que el individuo maneje poca información y su nivel de análisis crítico sea elemental. En Honduras, un país con altos niveles de analfabetismo, es evidente la influencia que ejercen los medios informativos en la vida nacional. Por lo general, los temas que se abordan son los que han sido previamente definidos por los medios de comunicación, y su nivel de discusión y análisis están bajo la influencia que la agenda mediática ha determinado.

Por lo tanto, la influencia de los medios de comunicación en la vida nacional es crucial al momento de la toma de decisiones: ejercen un control sobre las masas que elimina o exacerba, de acuerdo a su conveniencia, cualquier efervescencia social, hasta extremos insospechados. Al respecto, Eugene Shaw plantea que: “las actitudes y el comportamiento normalmente están gobernados por procesos cognitivos: lo que una persona sabe y piensa y sus creencias. Por tanto, la función de los medios de comunicación como fijadores de la agenda implica una influencia potencialmente colosal, cuyas dimensiones y consecuencias plenas todavía no han sido investigadas y valoradas” (14). Entonces, inevitablemente se concluye que los medios de comunicación, representando intereses políticos, económicos o de cualquier índole, son altamente responsables del sistema de vida que impera en la sociedad.

Referencias:

 

(1). Teoría de la Agenda Setting. 2008. Disponible en: www.wikipedia.org

(2). McCombs, M. 2006. Estableciendo la Agenda. Trad. por Oscar Orontodona. Paidos. Barcelona, ES. 290 p. Cita en pág. 24.

(3). McCombs, M. 2006. Op. Cit. p. 25.

(4). Op. Cit. p. 49.

(5). Op. Cit. p. 24.

(6). Cohen, B. The Press and Foreign Policy, Princeton (Nueva Jersey), Princeton University Press, 1963, pag. 13; citado por McCombs Op. Cit. p. 26.

(7) McCombs, M. 2006. Op. Cit. p. 53.

(8) Pitts, L. 2001. Objectivity might be impossible, so we strike for fairness. Austin American-Statesman. 17 de diciembre. P. A-13. Citado por McCombs, M. 2006. Op. Cit. p. 223.

(9). Lippman, W. 1922. La Opinión Pública; citado por McCombs. 2006. Op. Cit. p. 26.

(10). McCombs, M. 2006. Op. Cit. p. 35.

(11). Ibid. p. 158.

(12). Ibid., p. 31.

(13). Ibid., p. 31.

(14). Shaw, E. F. 1979. Agenda-setting and mass communication theory. Gazette,25, 2, p. 101; citado por Mccombs, Op. Cit. p. 228.

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